¿Cómo actúa una sociedad de gestión colectiva a la hora de repartir las royalties?

La mayor parte de los artistas tienen mucho
cuidado para evitar que sus canciones se descarguen gratuitamente. Entonces,
¿Cómo es posible que no se les pague cuando sus temas se transmiten?  Cantautores, sellos discográficos y editores
suelen pedir a la sociedad de gestión colectiva remuneraciones para asegurarse
de que sus obras se concedan con la licencia correspondiente y garantizar la
recuperación de los relativos derechos de autor, sin embargo, la mayor parte no
son retribuidos cuando se trata de la música usada como fondo, incluso si
hablamos de artistas bastante notables. Entonces, ¿Qué hace una sociedad de
gestión colectiva con las royalties recaudadas y por qué no se les otorgan a
los artistas?

¿Qué es una sociedad de gestión colectiva?

Las sociedades de gestión colectiva – o las
Performing rights organisations (PRO), llamadas en los Estados Unidos y en
Canadá – son organizaciones que recogen royalties en nombre de los artistas,
sellos discográficos y editores cuando se utilizan sus canciones. Para mayor
información sobre las sociedades de gestión colectiva, lee nuestros posts anteriores.

¿Qué son los derechos de autor?

Cuando un compositor escribe una canción, se
hace automáticamente titular de una serie de derechos conexos a su ejercicio,
como los derechos de composición o los derechos de grabación del sonido.

A pesar de la frecuencia con la que se les
dice lo contrario, los artistas son libres de hacer lo que quieran con estos
derechos: son de su propiedad, del mismo modo que poseen sus propios
instrumentos. Por lo tanto, ¡no están obligados a venderlos o a concederlos si
no quieren hacerlo! Para saber más sobre los diferentes tipos de derechos de
autor, visita nuestros posts anteriores.

¿Cómo sabe una sociedad colectiva cuánto tiene
que pagar al artista?

Si una sociedad de gestión colectiva estuviera
al tanto de las veces que se ha empleado una canción, podría saber la exacta
retribución que corresponde al artista, en modo de poderle pagar por cada uno
de los pasajes musicales (pay-per-play). Por desgracia, esto es muy raro que
suceda. Las sociedades de gestión suelen pedir a los usuarios (como por ejemplo
a las empresas que transmiten música de ambiente) el pago de un canon anual con
tarifa plana, que les permite disponer del catálogo completo en su base de
datos (blanket license). Aunque esto pueda parece más conveniente para todos,
en la práctica este sistema no funciona adecuadamente.

Por ejemplo, digamos que la tienda de Manuel
paga a su sociedad de gestión colectiva una blanket license por el derecho de
reproducir música, con el objetivo de crear un ambiente agradable para sus
clientes. En tal caso, llenará su iPod con cientos de canciones para que se escuchen
en el interior de su tienda o pondrá su grupo preferido local una y otra vez a
lo largo del día. Ya que la sociedad de gestión colectiva no puede obtener una
respuesta sobre lo que Manuel ha metido en su propio iPod o de cuántas veces se
ha reproducido cada canción, tiene que recurrir al muestreo.

El muestreo es un proceso estadístico que
permite estimar la frecuencia con la que cada canción se transmite,
consintiendo a la sociedad de gestión de derechos mucisales la deducción del
importe a pagar al músico. Para hacerlo, selecciona una muestra formada por un
pequeño número de usuarios (por ejemplo Juan, propietario de la tienda contigua
a la de Manuel), a los que se les pide señalar las canciones que usan y cuánto
las escuchan. Los datos de Juan y de los otros usuarios se elaboran con una
fórmula matemática y, a través de esta operación, se deriva la retribución de
los artistas. A menudo es incluso peor: algunas entidades de gestión dividen
las royalties en función a las ventas del año precedente o se basan en otros
cálculos oscuros.

Pero, ¿Manuel no transmite la misma música que
Juan?

Si la tienda de Manuel hubiera sido elegida
para el muestreo, su banda preferida, en efecto, habría podido ganar más
royalties – pero si todas las tiendas elegidas como muestra difunden otra
música, el grupo preferido de Manuel podría no ganar nada. Esto se explica
porque el muestreo tiende a favorecer a los artistas más famosos, descuidando a
quellos que se alejan de la escena convencional – aunque tengan muchos seguidores
a nivel local o se consideren artistas de culto. La entidad de gestión no tiene
forma de verificar cuánto debería pagar a los preferidos de Manuel. Y por lo
general, esto significa que los grupos musicales logran recaudar poco o nada de
las royalties, a las que obviamente tienen derecho por la utilización de sus
canciones como música de fondo, menos aún si se trata de artistas
internacionales.

¿Qué pasa si Manuel utiliza una radio in-store
en su punto de venta?

Una radiodifusora in-store ( o de hilo
musical) elige la música para las actividades comerciales, proporcionando
listas de reproducción y sistemas de hardware o software para transmitirlas.
Esto significa que se puede volver, una y otra vez, a las listas de canciones
reproducidas en el interior de un establecimiento comercial. Sin embargo, las
sociedades de gestión de derechos musicales no trabajan con esta información,
además, dicha información no se considera a la hora de calcular las royalties,
dando lugar, por consiguiente, a pagos indebidos. Hoy en día hay muchos modos
de aprovechar la tecnología para analizar la utilización de la música en los
diversos segmentos del  mercado, pero las
sociedades de gestión colectiva se muestran reacias a la hora de adoptarlos, a
pesar de que podrían así proporcionar mayor transparencia y equidad a sus
artistas.

¿Por qué Soundreef es diferente?

La mayoría de las sociedades de gestión
colectiva de derechos de autor siguen dependiendo de modelos de business y
procedimientos de distribución de las royalties anticuados, a pesar de que las
herramientas tecnológicas y de Internet disponibles deberían haberlos dejado
obsoletos.

Soundreef se sirve de nuevos métodos de
monitorización para realizar un seguimiento de la música por parte de los
músicos, de los sellos y de los editores afiliados a nosotros, con el fin de
poderles pagar honestamente cada vez que se usan sus canciones. Del mismo modo
en que es posible controlar dónde y cuándo las canciones suenan a través de
nuestra emisora Internet, pedimos a las sociedades de radio in-store que nos
proporcionen sus archivos de resgistro, para poder controlar cada uno de los
pasajes musicales de nuestros artistas. Si eres miembro de Soundreef, tienes la
posibilidad de verificar dónde y cuándo tu música está sonando, en cualquier
momento del día o de la noche, a través de nuestra web – justo como se hace con
la propia cuenta bancaria on line. Para saber más sobre Soundreef, lee nuestros posts anteriores.

¿Qué hace Soundreef con el dinero que recoge?

Pagamos el 50% a nuestros titulares de
derechos y nos quedamos con el 50% restante. Gran parte del dinero que
conservamos lo invertimos en financiar el desarrollo e innovación de nuestra
plataforma de Internet, lo cual nos ayuda a mejorar nuestros sistemas
(alrededor del 20%). Nuestros siguientes costes relevantes hacen referencia a
la actividad de venta de las licencias Soundreef a los estabecimientos que
difunden la música de nuestros artistas (alrededor del 15%) y a la retribución
de los abogados que nos ayudan con los acuerdos con las entidades de gestión
(alrededor del 10%). El restante 5% cubre otros gastos. Esperamos incrementar
las royalties que pagamos a los titulares de derechos y tenemos la esperanza de
que el mercado crezca y podamos disminuir nuestros gastos legales.

Si me uno a Soundreef, ¿qué pasa con las
royalties que debería recibir de mi sociedad de gestión colectiva?

Cuando te unas a Soundreef, informaremos a la
entidad de gestión de que seremos nosotros los que administraremos tus derechos
de la música de fondo, eximiéndola de estas mansiones. A menudo, este hecho
representa un motivo de preocupación para algunos músicos, convencidos de que
esto pueda significar la pérdida de las royalties que, de otro modo, habrían
recogido por parte de la sociedad de gestión en el ámbito de la música de
ambiente. Sin embargo, a la mayoría de los artistas nunca se les ha pagado ni
siquiera un céntimo por este tipo de derechos, asi que ¡no hay diferencia! Y
esto no es sólo lo que nos dicen los artistas independientes. Incluso a grupos
más famosos, sellos y editores de medianas dimensiones no se les suele pagar
por la música de fondo. Las sociedades de gestión colectiva de derechos
musicales no pagan el dinero que corresponde a algunas tipologías de derechos
de autor. Necesitan cambiar las propias reglas y asegurarse de encontrar nuevos
métodos y vías alternativas para el seguimiento de las canciones que se usan.
Aprovecha y maximiza tu música para obtener los derechos de autor que te
esperan.

Registrate
en Soundreef http://registration.soundreef.com/ o visita la página http://www.soundreef.com/es/faq  para más información.